Violeta

Una ópera del siglo XXI

A veces, las ideas más potentes no llegan cuando las buscamos, sino cuando dejamos de empujar. Violeta lo sabe bien. Su primer álbum homónimo no nació de una planificación estratégica, sino de una revelación nocturna. Un proyecto que no es solo su debut discográfico tras salir de Operación Triunfo, sino una carta de presentación profunda, teatral y valiente. Inspirado en la figura de Violetta Valéry, la protagonista de La Traviata, el álbum entrelaza música, narrativa y estética con una sensibilidad poco común en la industria actual.

Nos recibe justo en medio del torbellino del lanzamiento, firmando una tirada de discos en uno de los pasillos del Teatro Albéniz, pero con la misma calma apasionada con la que ha construido este universo. Nos habla sobre el arte que la formó, el amor como motor vital, sus padres, el conservatorio, el cansancio creativo y la libertad como premisa irrenunciable.

¡Hola, Violeta! Antes que nada, ¿cómo estás? Hace tan solo unas horas que se ha estrenado tu disco.
Todavía no me ha dado tiempo a digerir nada, ha sido levantarme y ponerme a firmar, seguir trabajando y preparando todo lo que viene ahora. Pero tengo muchas ganas de sentarme un ratito, ver la acogida, qué opina la gente, etc. También ponerlo en perspectiva porque llevo mucho tiempo en piloto automático, trabajando mucho y estoy deseando sentarme, parar un poco.

Es tu primer álbum después de OT. Has sacado singles, pero este es tu proyecto más gordo hasta la fecha.

Por muchos singles que saque, no tienen nada que ver con la identidad que muestra un proyecto como un álbum. Cuando me estoy mostrando como artista es en este proyecto. Aquí se puede ver cuáles son mis influencias y qué tipo de letras hago, ¿no? Se puede sacar más de mi identidad en un proyecto extenso que en un single. Por eso me apetecía hacer un disco, es la mejor forma de enseñar todo lo que uno lleva dentro.

Tu nombre artístico y real rinde homenaje a Violetta Valéry, la protagonista de La Traviata. ¿Qué significa para ti esta conexión tan profunda con la ópera desde tu infancia? ¿Qué recuerdo tienes de la ópera en tu casa?

En mi casa siempre ha estado muy presente la música en general: se ha escuchado flamenco, ópera, clásica. Mi primera canción favorita fue La reina de la noche. No sé, no lo tengo como un recuerdo porque ha estado presente durante toda mi vida, no ha sido algo aislado. Pero sí, yo miro atrás y recuerdo haberme desarrollado con ese tipo de música, con el arte y el amor por la cultura en general.
De pequeña pintaba y fui al conservatorio de música; la cultura siempre ha estado muy presente y mis padres siempre me han inculcado ese amor. Lo digo todo el rato, pero es verdad, este álbum no habría sido posible sin mis padres. Ya no solo por el nombre, sino por esa apreciación del arte, de la ópera, del mundo clásico.

¿Qué otra música se escuchaba en tu casa?

En mi casa se ha escuchado siempre mucho clásico. The Supremes me encantaban de pequeña, recuerdo que mis padres tenían un disco y cuando íbamos al cortijo o lo que sea lo ponían. Diana Krall, María Callas, Sade…

Todas divas.

La verdad que sí. También Barbara Streisand, que a mi madre le encanta.

Hablando de tus padres, ¿ya han escuchado el álbum?

Sí.

¿Y qué les ha parecido?

A mi padre le gusta mucho y a mi hermana también. Para mí era muy importante esa barrera, porque considero que son personas con criterio y sabía que no me iban a mentir. O sea, si le gustaba, le gustaba de verdad. Mi hermana para mí es el mayor filtro.

Has llevado esa inspiración de la ópera clásica a un álbum conceptual moderno: Violeta. Cuéntame un poco cómo surge y se fundamenta todo esto. ¿En qué momento decides que La Traviata es el punto de partida?

Fue una cosa casi fortuita. Desde que salí de Operación Triunfo, sabía que el álbum que quería hacer fuese conceptual. Estuve en el estudio grabando canciones y un día me acosté en mi cama muy tarde, cansada de trabajar (eran como las tres de la mañana y me levantaba a las ocho, o algo así) y fue como una epifanía.

¿En qué sentido?

De repente me vino y dije: claro, es Violeta y vas a reinterpretar La Traviata porque por eso te llama así y va a ser tu primer álbum. Es la primera pincelada artística que te dotaron tus padres, y qué mejor que hacer tu primera obra artística como homenaje a eso. Considero que mi nombre, aparte de ser eso, tiene de por sí una identidad, una historia, una estética. En ese momento pensé: ¿cómo no se me había ocurrido antes?

Son ideas que viven en el subconsciente y aparecen, pero están dentro uno mismo.

También cuando estás cansado, estás tan estrujado que los pensamientos son irracionales, vienen y no tienen filtro. Estaba tan cerca del bosque que no veía el árbol, ¿sabes? Era algo que me había acompañado toda la vida y estaba tan intrínseco, tan dentro, que no me lo había planteado.

Hablemos de Violetta Valéry, tu tocaya y musa. Ella es una mujer libre, marcada por el sacrificio y la tragedia, pero también por el amor y la pasión. ¿Qué aspectos resuenan de ella en tu vida y en tu música?

Para mí Violeta Valéry tiene muchísimas capas, era un personaje adelantado a su época. Es una mujer fuerte y muy sensible, con una gran coraza. Al principio canta a la libertad, no hay nada que la vaya a encadenar, aunque luego cae rendida a un amor puro y sin límite, y yo soy un poco así también.
Para mí la libertad es algo muy importante. Me gusta sentirme libre, pero lo más importante del mundo es el amor: el amor en todas sus formas, sin condicionante y pleno. El amor también forma parte de esa libertad y es imprescindible, y además, tiene que haber pasión. Un amor que no sea pasional no tiene ningún sentido, y una persona que sufre por amor le da igual porque sabe que es la condena de tener un amor tan fuerte.

La ópera, en general, utiliza símbolos muy potentes para contar la historia, desde los decorados hasta el propio vestuario. ¿Qué símbolos o imágenes de La Traviata has incorporado en tu álbum y cómo los interpretas en tu lenguaje?

Cuando me vino la epifanía, digamos, me puse a estudiar como una loca. Aunque tenía conocimiento, quería saber mucho más para poder crear desde el fundamento. Cuando me di cuenta de que lo que quería hacer era esto, eliminé prácticamente todo lo que había hecho anteriormente (no lo eliminé, está ahí) pero creé de cero porque cogí, sinteticé toda la temática narrativa y dije: amor puro, presentación, libertad, experimento con mi sexualidad.
Recuerdo que cuando hice el camp, había una en la pizarra que era ‘tus padres me odian’, porque claro, el padre de Alfredo le pide que deje a su hijo si realmente lo quiere. Fui sintetizando todas las cosas que para mí eran importantes, ya no solo narrativamente, sino simbólicamente. También hice anotaciones. Imagínate: acto dos, escucho mucha cuerda. Pues se ha trasladado también al álbum.